Estoy en el punto exacto,
latiendo en mi alma peregrina,
adivinando el temor de mi quebranto,
y huyendo de la paz que me calcina.
Es tarde, demasiado tarde,
un crepúsculo hondo se atesora,
un febril anhelo que en las venas arde,
sueños nacidos que mueren en la aurora.
Ha sido siempre mi universo,
un versátil clamor de tempestades,
he salido ante mi propia vanidad, ileso
confundiendo algunas mentiras con verdades.
Y todo este difuso sentimiento,
que divaga mi pena y la calumnia,
no haya lugar en mi pobre entendimiento
ni razón de ser, en mi existencia.
Lágrimas de acero derretidas,
sueños sublimes, labrados en las rocas,
fuimos así, fortuito remar de dos vidas,
que hallaron la muerte, al compás de las horas.
Amando en un cielo gris que languidece,
bajo la tenue luz de la razón,
¿Tú has sentido como se entristece,
cuando se hiere a tal grado, al corazón?
Dejar lo que antes he sido,
cambiar el cénit por mi alborada,
tal vez nunca hubiera sucumbido,
y yo jamás hubiera estado enamorada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario